1ª Reyes cap. 18 al cap. 19:1 - 14
Quizás no les suceda, como puede que vaya a pasar. Después de una victoria, en ocasiones es un momento de celebración, pero, en el caso de Elías no. El profeta, quien se enfrentó a los sacerdotes de Baal, venciendo gracias al poder Dios, huye por miedo a perder su vida, ya que, Jezabel se enteró de lo sucedido y dio orden de matar a Elias.
Uno puede pensar "pero que loco, como Elías arranca, si vio como Dios mostró su poder en una situación tan complicada". Elías en ese momento temió por su vida, y el miedo que no se enfrenta enceguece. No digo que no debamos tener miedo, sino, que debemos enfrentarlo. Dios dice "el perfecto amor, echa afuera el temor".
Quiero enfoquemos lo anterior al trabajo que estamos realizando. Quizas nuestras vidas no corren peligro, pero desde un comentario con malas intenciones hasta no contar con el apoyo para realizar el trabajo o nuestros problemas personales nos pueden producir miedos, inseguridad o tristeza.
Así como Dios buscó y se mostró a Elías en un silbido apacible, también puedes ver que el apoyo y ayuda están de la misma forma en tu hermano o hermana, alguien que puede escucharte. Elías expuso su problema a Dios, y Dios los escuchó y le dio una solución. No nos olvidemos que Dios responde la oración, pero también puede usar a personas para guiarnos en nuestros problemas.
No queremos ser solo un grupo que trabaja y trabaja, ojalá podamos ser amigos, que si necesitas algo, te acerques, porque todos nos necesitamos para crecer. No eres un ser llamado a la soledad, sino a compartir, ayudar, crecer y ser querido.
Toda opinión es valiosa...
Nos estamos viendo y que Dios los bendiga.
martes 7 de agosto de 2007
Suscribirse a:
Entradas (Atom)